Seamos honestos: la palabra “desvinculación” nunca le cayó bien a nadie. Ni a quien la recibe, ni a quien tiene que comunicarla. Y durante mucho tiempo, en Recursos Humanos nos conformamos con hacer ese momento un poco menos incómodo: una carta prolija, algunas semanas de acompañamiento, un curso de cómo armar el CV y buena suerte.
Pero la verdad es que el mundo cambió, y las herramientas de RRHH también tienen que animarse a cambiar con él.
Desde Hacedores RH venimos trabajando en algo que nos entusiasma mucho contarte: un programa de outplacement con componente de emprendimiento, en alianza con Canudas, especialistas en franquicias. La idea, en criollo, es esta: cuando una persona se desvincula de una empresa (voluntaria o involuntariamente), en lugar de acompañarla solamente a buscar “otro trabajo igual”, la ayudamos a evaluar si ese momento puede ser la puerta de entrada a ser dueña de su propio negocio.
El problema con el outplacement de toda la vida
No nos malinterpretes: el outplacement tradicional sirve, y mucho. Pero tiene un par de límites que en la Argentina de hoy se sienten fuerte:
- El mercado laboral en relación de dependencia está complicado. Conseguir un puesto equivalente puede llevar meses, sobre todo si tenés 45 años o más, o si vivís en una ciudad donde la oferta de empleo está concentrada en pocas industrias.
- La indemnización, muchas veces, se termina yendo en gastos del día a día. Y ojo, no hay nada de malo en eso: cada quien hace lo que necesita con su plata. Pero en muchos casos, esa indemnización podría convertirse en el capital inicial de un proyecto propio, con bastante menos riesgo del que uno imagina.
Ahí es donde entran las franquicias.
¿Por qué franquicias y no “armate tu propio emprendimiento”?
Porque emprender de cero es hermoso, pero también es un camino con mucha incertidumbre: hay que inventar el producto, probar si funciona, aprender de los errores propios (que suelen ser caros) y construir una marca desde la nada.
Una franquicia, en cambio, te da un modelo de negocio que ya fue probado por otros, una marca que la gente ya conoce, capacitación y soporte del franquiciante. No es magia ni una garantía de éxito —ningún negocio lo es—, pero sí es una forma de bajarle bastante el riesgo a la aventura de tener algo propio.
Y acá es donde se junta lo mejor de dos mundos: la experiencia de Hacedores RH en acompañar personas en transiciones laborales, y el conocimiento de Canudas sobre el ecosistema de franquicias argentino: qué marcas están buscando franquiciados, cuánta inversión requiere cada una, y qué rubro tiene sentido según el perfil de cada persona.
Nos aliamos a la 1º del país en materia de franquicias, te lo garantizamos.
¿Cómo es el proceso en la práctica?
El vínculo no termina ahí: seguimos con mentoría durante el primer año, porque el arranque de cualquier negocio tiene sus baches y está bueno no atravesarlos solo.
¿Y por qué le conviene a la empresa?
Acá viene la parte que a veces se subestima: este tipo de programas no son solo “un lindo gesto” hacia quien se va. Son, ante todo, una decisión estratégica de negocio.
Una empresa que gestiona bien sus desvinculaciones:
- Cuida su marca empleadora. Se sabe cuándo una empresa acompaña de verdad, y esa reputación viaja rápido, para bien.
- Reduce conflictos y reclamos en procesos de reestructuración o retiro voluntario.
- Cuida el clima interno, porque quienes se quedan también están mirando cómo se trata a quienes se van.
- Fortalece su vínculo con la comunidad, porque cada franquicia que se abre es, ni más ni menos, un nuevo puesto de trabajo local.
- Y para las empresas con agenda de Responsabilidad Social Empresaria, este programa suma un indicador concreto y medible para sus reportes de sostenibilidad: personas reconvertidas, empleos generados, inversión movilizada.
No es para cualquier empresa, ni para cualquier momento
Y esto también queremos decirlo con toda claridad: este programa tiene más sentido en compañías que ya vienen sosteniendo un compromiso genuino con su gente y con su comunidad. No es una herramienta de marketing para instalar de un día para el otro; es la continuidad natural de una cultura organizacional que ya venía por ese camino.
Si tu empresa está pensando en cómo mejorar sus procesos de desvinculación, cómo cuidar mejor a las personas que se van, o simplemente quiere sumar una propuesta distinta dentro de su estrategia de beneficios y RSE, nos encantaría charlarlo.
¿Hablamos?
Si esto te hizo ruido —lindo, de esos ruidos que valen la pena— escribinos. Nos gusta mucho pensar estas cosas en conjunto con cada empresa, porque no hay dos organizaciones iguales, y la propuesta siempre se termina de ajustar a la cultura de cada una.