Compromiso

“En esta empresa falta compromiso, nadie tiene la camiseta puesta.” ¿Te suena? Es una frase que aparece bastante cuando hablamos de los problemas que tienen las PyMEs con sus equipos. Puede surgir cuando una persona renuncia, cuando cuesta conseguir que determinadas tareas se hagan sin supervisión o cuando quienes dirigen sienten que tienen que estar permanentemente detrás de las personas para que las cosas sucedan.

La preocupación detrás de esa frase suele ser real. Lo que merece una segunda mirada es si “falta de compromiso” alcanza para explicar lo que está pasando.

Porque compromiso puede significar cosas muy diferentes. Para una empresa puede estar relacionado con cumplir objetivos, asumir responsabilidades, colaborar y hacer bien el trabajo. Pero también puede incluir iniciativa, disponibilidad, permanencia o esa idea tan instalada de “ponerse la camiseta”.

Una persona puede hacer muy bien su trabajo, cumplir con sus responsabilidades y aportar al equipo y, al mismo tiempo, querer terminar su jornada a horario, tener proyectos personales o estar pensando en desarrollar su carrera en otro lugar. Eso no necesariamente significa que no esté comprometida con su trabajo.

Claridad

La importancia de ser claros

¿Qué entendemos por compromiso?

Antes de preguntarnos cómo conseguir personas más comprometidas, quizás convenga preguntarnos qué entendemos por compromiso y qué esperamos concretamente de quienes trabajan con nosotros.

¿Qué está pasando?

Hablar de incumplimiento de objetivos, rotación, falta de autonomía, problemas de liderazgo o necesidad de supervisión permanente nos permite empezar a entender qué está pasando. Así el problema que inicialmente parecía estar en “la gente” puede tener otras causas.

Expectativa vs. realidad

Una persona puede irse porque encontró una oportunidad mejor, pero también porque tuvo una mala incorporación, porque nunca entendió qué se esperaba de ella o porque la realidad de la empresa no coincidió con lo que esperaba al ingresar.

Falta acompañamiento

Un equipo puede necesitar demasiado seguimiento porque tiene problemas de autonomía, pero también porque sus objetivos no están claros, las responsabilidades se superponen o quien lo conduce no está pudiendo ejercer adecuadamente su rol.

Lo mismo sucede cuando escuchamos “no consigo gente”. Antes de concluir que “no hay gente que quiera trabajar”, vale la pena revisar qué perfiles estamos buscando, cómo los estamos buscando, qué ofrecemos y qué experiencia tienen quienes llegan a la empresa.

Gestión

Mirar la situación completa

La pregunta que lo cambia todo

En Hacedores hay una pregunta que nos ayuda a abrir esa conversación: “¿Qué te hace pensar que ese es el problema?”

No la hacemos para discutir con quien nos cuenta una situación. La hacemos porque una percepción puede ser un excelente punto de partida, pero no necesariamente es un diagnóstico. Profesionalizar la gestión de personas implica justamente poder hacer ese recorrido: escuchar lo que está pasando, entender qué hay detrás, priorizar qué necesita atención y recién entonces decidir qué hacer.

A veces será necesario trabajar sobre liderazgo. Otras veces, ordenar roles, mejorar la comunicación, revisar una incorporación, desarrollar a los mandos o acompañar a la dirección en un proceso de cambio. Y en algunas situaciones, efectivamente, habrá comportamientos individuales que deberán ser abordados.

La diferencia está en llegar a esa conclusión después de entender la situación y no antes. Por eso, quizás la próxima vez que aparezca la frase “acá falta compromiso”, la conversación pueda empezar de otra manera.

Quizás falte compromiso. Pero quizás también falte claridad, liderazgo, organización, comunicación o desarrollo

En Hacedores creemos que profesionalizar la gestión de personas empieza ahí: escuchar antes de concluir, entender antes de intervenir y convertir las percepciones en decisiones de gestión.